domingo, 4 de diciembre de 2011
La convivencia organizada y tranquila en el aula es condición indispensable para un normal desenvolvimiento de la vida en el centro infantil. Ello presupone una responsabilidad que no solamente asumen los maestros sino también los niños, que han de poner cuidado y atención en lo que se hace o decide, dentro de normas que son generales y aplicables a todos.Por supuesto esto implica dos cosas importantes: que las normas sean apropiadas a las particularidades de la comprensión y comportamiento de los niños, y que sean de estricto cumplimiento, por lo que se está obligado a responder de ciertos actos y acciones cuando tales normas se transgreden.
Dadas las posibilidades de la edad, a los niños pequeños hay que motivarles a que pongan cuidado y atención en lo que hacen, enseñarles los pasos de las normas que han de cumplir, y elogiarles cuando lo hacen, o en su defecto, llamarles la atención sobre su incumplimiento cuando ello sea así. Esto se ha de trabajar durante cualquiera de las actividades que se realizan en el aula, y no convertirlo en un decálogo de acciones a cumplir ajeno a las actividades de su vida cotidiana.
Como parte inicial del curso, o del período, a los niños se les debe enseñar y comprometer con las normas, para lo cual el educador ha de desarrollar varias actividades en las que este objetivo sea el central de dichas actividades.
Los padres han de tener conocimiento de dichas normas, de modo tal que en la vida hogareña refuercen los comportamientos que en la escuela infantil se pretenden formar
- Asistir con puntualidad a la escuela.
- Acudir limpios y ordenados.
- Saludar a las personas que llegan al aula.

- Cumplir con las tareas.
- Expresar nuestras opiniones y respetar la de los demás.

- Ser solidarios, justos y tolerantes.

- Obeceder a los docentes.
- Cuidar nuestro moviliario.
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